Grandes leyendas del rock desmitificadas

Ya no queda nada sagrado. A los freakies de la historia musical nos encanta reunirnos para intercambiar grotescas leyendas urbanas sobre nuestros ídolos del rock. Relatos fascinantes, como Marilyn Manson interpretando en su infancia al amigo narizotas del prota de Aquellos Maravillosos Años o Keith Richards utilizando métodos de desintoxicación ciertamente innovadores, han sido la salsa de numerosas tertulias nocturnas. Y ahora vienen los aguafiestas cazamitos de Cracked.com a desmentir algunas de las más interesantes: ¿es cierto que Rod Stewart necesitó un lavado de estómago después de ingerir casi 4 litros de fluidos corporales?; ¿puede esnifarse cocaína con las posaderas?; ¿qué pasó entre Led Zeppelin, una groupie especialmente dedicada y un tiburón? Me niego a dejar de creer en mi fantasía perversa favorita, el presunto affaire entre Mick Jagger y David Bowie (si Keef también hubiese participado, habría sido la orgía más antiestética desde Calígula y sus caballos).
Menos mal que siempre se puede contar con los clásicos: resulta que es verídico que Kiss editó un comic coloreado con la propia sangre de sus miembros (los de la banda, se entiende), que probablemente ahora se cotiza tan alto en convenciones de comiqueros como en congresos médicos sobre enfermedades de transmisión sexual.
Hay uno muy grande (un mito) que dice que el wey de Los Beetles, Paul mi camarada Mc Cartney murio y fue remplazado por alguien muy parecido a el. De hecho, se dice que en la portada de un cd donde los cuatro vatos van caminando por la calle El va descalzo representando un tipo de mensaje no verbal de que no es el verdadero Paul.